Existen ciertos
días, ciertas horas en que no necesitamos de un amor, no necesitamos de la
pasión desmedida, no queremos besos en la boca, ni cuerpos encontrándose en la
suavidad de una cama.
Existen ciertos momentos en que solo queremos la mano en el hombro, un abrazo apretado, o solo el estar allí, quieto, al lado, sin decir una sola palabra, en medio de la nada.
Existen cierto instantes, cuando sentimos que estamos por llorar, que ese nudo en la garganta nos oprime el corazón, que deseamos una presencia amiga que nos oiga paciente, que juegue con uno, que nos haga sonreír.
Existen ciertos momentos en que solo queremos la mano en el hombro, un abrazo apretado, o solo el estar allí, quieto, al lado, sin decir una sola palabra, en medio de la nada.
Existen cierto instantes, cuando sentimos que estamos por llorar, que ese nudo en la garganta nos oprime el corazón, que deseamos una presencia amiga que nos oiga paciente, que juegue con uno, que nos haga sonreír.
Alguien
que ría de nuestros chistes sin gracia, que sienta que nuestras tristezas son
las mayores del mundo, que nos brinde elogios sin fin y que, a pesar de todas
esas mentiras útiles, nos sea de una sinceridad incuestionable.
Alguien
que nos haga callar o nos evite un gesto impensado. Alguien que pueda decirnos:
todo saldrá bien, no te preocupes, pienso que estás equivocado; pero que sea lo
que sea que suceda diga, estoy a tu lado.
Simple
y llanamente alguien que nos diga: Soy tu Amigo y estoy aquí!, cuenta conmigo
siempre!.

No hay comentarios:
Publicar un comentario