Siempre que finaliza un año
nos encontramos con una serie de sentimientos encontrados, es la eterna
sensación de juntar en unos días el pasado versus el futuro, hacer un recuento
de las horas que van quedando en el reloj; una rara mezcla de nostalgia,
agradecimiento, incertidumbre, esperanza e ilusión... Preguntándonos y haciendo
un repaso de lo sucedido en los 365 días que se van y llenos de ilusiones por
los nuevos días que vendrán.
Siempre fue así... Aunque a
medida que los años pasan en el calendario de nuestras vidas, y las hojas se
van poniendo amarillas en el rincón del tiempo, estos sentimientos se hacen más
fuertes y más profundos... Haciéndonos la pregunta, esa interrogante que da
vueltas en la cabeza y el corazón, -como dice mi padre- "todo año pasado
fue mejor", ya que con el nuevo no sabemos que sabores o sinsabores
vendrán con él.
A mi parecer, cada año viene
cargado de una dosis de alegría y otra
de tristeza, al final que es la vida sino eso...una mezcla de sabores y
sinsabores… de encuentros y desencuentros de risas y lágrimas.
Pero lo más importante al
finalizar este año -o al menos así lo creo- es inicialmente agradecer... levantar
nuestros corazón y dirigir nuestro pensamiento a Dios ya que nos concedió la
oportunidad de vivir intensamente una serie de experiencias que contribuyeron a
nuestro crecimiento como personas,
A nuestros hijos, motor y
timón de nuestras vidas... Razón de seguir adelante, estrellas que guían el
camino… muchas veces la fuerza que necesitamos para seguir adelante, para dar
aquellos pasos que superan nuestras fuerzas y voluntad.
Nuestras familias que no solo estuvieron
este año con nosotros, sino que siempre están y siempre estarán como un tatuaje
en nuestra piel para los momentos que los necesitemos... ellos que esperan
nuestro regreso al hogar, cada día, cada
año. El 2013 lo sentí más que ningún otro, quedando demostrado la conexión y el
apoyo incondicional que existe… pese al tiempo y la distancia.
A las personas que conocemos, a nuestros amigos que desde hace tiempo forman
parte de nuestros días, acompañándonos en los momentos buenos y malos, en las
alegrías y las tristezas... a ellos que ocupan lugares especiales dentro del
corazón… y como no, a los nuevos amigos y conocidos que hicimos en esta jornada
de 365 días... días que muchas veces fueron largos, otros muy cortos, amigos
que de alguna manera forman parte de
nuestro aprendizaje en la vida
-que por cierto en este año fueron muchos-... Algunos me enseñaron
grandes lecciones de vida, otros contribuyeron en mi búsqueda de más
conocimiento, otros me brindaron su apoyo incondicional… pero unos y otros
hicieron de mí una mejor persona... muchos que se quedaron, otros que se
fueron, algunos de ellos solo virtuales, pero siento que conozco más de muchos
que no lo son.
A mis alumnos de siempre y
de hoy, de quienes aprendo en nada momento y quienes son la fuerza de seguir en
lo que hago... Algunos de muchos años otros de ahora, pero que llegaron a mi
vida y marcaron mi corazón de igual manera,
mi agradecimiento por siempre en este año que termina… en estos últimos
días que se van.
Ahora solo queda esa agridulce
sensación en los ojos y el corazón de soltar aquello que se vivió y esa ilusión
de estrella de esperar lo que Dios deparara para los próximos 365 días del
2013... De todas maneras lo importe es VIVIR y saber que aún estamos aquí...
Desear y tener los mejores deseos para recibir este NUEVO AÑO con la esperanza
de ser mejores personas y de entregar siempre amor.
¡!!!Felices Fiestas y un Año
lleno de bendiciones en cada uno de esos 365 días que vas a estrenar.!!!!!
Gricel.

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